El biodiesel brasileño entró a partir de este semestre en una segunda fase de implementación, con el aumento de un punto porcentual en la mezcla obligatoria al diesel convencional, pero en medio de una serie de crÃticas a la producción, como ocurre también con el etanol.
Desde el segundo semestre del año los distribuidores brasileños del diesel derivado de petróleo deberán mezclar 3% del biodiesel, que en ese paÃs tiene como matrices la soja, el girasol y otras oleaginosas.
Brasil espera alcanzar en 2010 una mezcla obligatoria de 5% y en 2013 comenzar con la producción a escala de motores movidos por el combustible alternativo, como ocurre con el etanol, mezclado a la gasolina fósil en un 26% obligatorio.
El 82% de la nueva flota de vehÃculos livianos brasileña sale de fábrica con el sistema “flex”, que permite la combustión en un mismo tanque de abastecimiento y sin lÃmites para la mezcla o uso independiente de gasolina y etanol.
Al igual que el etanol producido de caña de azúcar, el biodiesel enfrenta crÃticas, en especial provenientes del exterior, por los impactos sociales y ambientales de esa industria.
