El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió airadamente la polÃtica de biocombustibles de su gobierno tras declaraciones de un funcionario de la ONU equiparando la producción de esos carburantes a un crimen contra la humanidad.
“Que no me vengan a decir que los alimentos están caros en este momento a causa de biodiesel”, dijo el mandatario el miércoles en Brasilia en la inauguración de la etapa ministerial de la trigésima conferencia regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
“Los alimentos están caros en este momento porque el mundo no estaba preparado para ver que millones de chinos comieran, que millones de indios comieran”, agregó.
Experto responde a Lula
Lula también destacó el efecto pernicioso de las subvenciones agrÃcolas de paÃses desarrolados como otro factor en el encarecimiento de los productos agrÃcolas.
El relator de la ONU para la Alimentación, Jean Ziegler, señaló el lunes que las polÃticas de incentivo a los biocombustibles han tenido un impacto negativo en la oferta de alimentos y representan un “crimen contra la humanidad”.
Sin embargo el ministro de EnergÃa y Minas de Brasil, Edison Lobao, señaló el miércoles a la prensa brasileña que su gobierno seguirá adelante con sus planes de expandir la producción de biodiesel basado en soja y otras plantas oleaginosas.
“Los crÃticos están cada vez más activos, pero nosotros vamos a seguir adelante. Seguiremos porque estamos en el camino correcto. Esto es bueno para Brasil y estamos convencidos de que es bueno para el mundo”, señaló Lobao al anunciar planes para aumentar gradualmente la mezcla de biocombustible en el diesel convencional de 2% a 5% o más.
La Representante Regional Adjunta de la FAO para America Latina y el Caribe, Margarita Flores, señaló a BBC Mundo desde Brasilia que la mejor forma de contrarrestar la subida de los precios en los mercados internacionales serÃa incrementar la producción interna de alimentos.
Brasil es el mayor productor de etanol y quiere promover el biodiesel.
“Los más afectados serán aquellos cuyo consumo está dependiendo en más de un 20% o 30% del mercado externo, porque va a aumentar el valor de su factura de importación”, dijo Flores.
El profesor de quÃmica de la Universidad de Costa Rica y experto en biocombustibles, Orlando Bravo, señaló a BBC Mundo desde San José que el alza de los precios de granos como el maÃz ha tenido un gran impacto en América Central.
“En Costa Rica todos los concentrados alimenticios para aves, ganado, etc. que utilizaban el maÃz han subido en un mÃnimo de 50%”, dijo Bravo.
“En EE.UU. hay una subvención de U$ 0.52 por cada galón de alcohol producido. Es una forma de subvencionar a los agricultores dentro de una polÃtica verde, pero estrictamente hablando lo que tienen es una polÃtica para subvencionar a los agricultores”, agregó.
Promesa incumplida
El académico costarricense se opone al uso de biocombustibles, ya sea del maÃz en EE.UU. o la caña de azúcar en Brasil y sostiene que no cumplen con su promesa de reducir las emisiones de dióxido de carbono.
“El nivel de disminución de CO2 en el aire es relativamente pequeño porque el consumo de energÃa que requiere el cultivo de esos productos generalmente es casi igual que a la cantidad de energÃa que producen”, según Bravo.
“Si nosotros nos vamos a un vehÃculo hÃbrido eléctrico que coge la energÃa directamente de la lÃnea y un motor de combustión generalmente se disminuye la emisión de dióxido de carbono por lo menos en un 50%. En cambio si uno hace un estudio de cuanto se disminuye con biocombustibles si acaso se llega a 2% o 3%”, agregó.
Si bien la caña de azúcar es un cultivo más eficiente que el maÃz para la transformación hacia el etanol, su producción genera trastornos socioeconómicos porque requiere de grandes cantidades de mano de obra barata que debe permanecer ociosa tras la conclusión de la época de la zafra, dijo el experto.


