Las crecientes dudas dentro de la Unión Europea sobre la viabilidad del desarrollo de los biocombustibles para luchar contra el cambio climático son seguidas con expectación por España, que se ha propuesto asumir el liderazgo europeo en ese sector.
La última crÃtica surgió en las conclusiones filtradas dÃas atrás de un informe elaborado por el Centro de Investigación Conjunta (JRC, en sus siglas en inglés), organismo dependiente de la Comisión Europea, que ha cuestionado el objetivo de la UE de uso del 10% de combustible de origen vegetal en 2020.
El JRC no deja lugar a ninguna duda en el documento y aboga de forma clara por la retirada de este objetivo marcado por los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 en su cumbre de marzo del año pasado.
“Incluso en el mejor de los casos, el coste de los biocarburantes excede el valor de los beneficios externos que se pueden conseguir”, señala. “El coste del impulso al biocarburante marcado por el Consejo Europeo costará a los contribuyentes europeos entre 33.000 y 65.000 millones de euros. Desde un punto de vista económico, hay mejores caminos para conseguir una reducción de gases de efecto invernadero y reforzar la seguridad del suministro”, concluye.
Para España, estas conclusiones han supuesto “un trago difÃcil”, habida cuenta de que Madrid se habÃa propuesto hace un año “ser de los primeros en Europa” en el cumplimiento del objetivo del 10% de energÃa ‘verde’, indicaron a la AFP fuentes españolas.
Sin embargo, estas fuentes recalcaron que, a pesar de las dudas surgidas, por el momento “el Gobierno únicamente se mantiene a la expectativa” de lo que se haga en Europa y no revisará la estrategia marcada. “Es cierto que los últimos análisis cientÃficos y económicos están provocando que nos empecemos a cuestionar si vamos a poder cumplir o no con los objetivos, pero, España aún no ha tomado ninguna decisión al respecto”, señalaron.
De todos modos, el ministerio de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente “tiene claro” que el objetivo del 10% en uso de biocarburantes ha de cumplir con los requisitos de “viabilidad y conveniencia ecológica, económica y social”, según otras fuentes españolas.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, salió al paso de estas dudas surgidas y reiteró que el objetivo del 10% permanece inalterado. “Una vez más hay que decirlo claramente, estamos a favor de los biocombustibles sostenibles, porque la otra opción sigue siendo el petróleo, y eso tiene un impacto muy negativo sobre el cambio climático”, dijo. Pero son los cientÃficos de la propia Comisión Europea los que están pidiendo que se elimine ese objetivo del 10% con el argumento de que el uso de los biocarburantes resulta “caro” desde el punto de vista económico.
A ello hay que añadir las crÃticas que los grupos ecologistas están lanzando a esta estrategia, al considerar que el consumo de combustibles de origen vegetal “perjudica más” al medio ambiente de lo que lo beneficia, además de afectar al sector alimentario. “Para conseguir que el 10% de los combustibles consumidos fuera ecológico, serÃa necesario utilizar el 38% de la tierra de cultivo en Europa y el 43% en Estados Unidos”, calculó en ese sentido Alexander Hissting, de Greenpeace.

El informe del JRC es un panfleto impresentable, con frases del tipo: “Interestingly, while the level of uncertainty is great, robust conclusions can be derived nevertheless”. Da toda la sensación de que las conclusiones estaban redactadas antes de hacer ningún tipo de estudio.