La planta de bioetanol que las empresas Ebro Puleva y Abengoa tienen en la localidad salmantina de Babilafuente y en la que se invirtieron más de 150 millones de euros mantiene parada su actividad desde finales del pasado mes de septiembre, una situación que, de momento, no tiene visos de reanudación, según han confirmado fuentes de la industria agroalimentaria.

Pero no sólo está interrumpida la fabricación del biocombustible, sino también la de generación de energÃa eléctrica y lo que es peor: se desconoce la fecha de cuándo la planta podrÃa recuperar la normalidad, sobre todo teniendo en cuenta que las condiciones que deben de darse no dependen de la factorÃa.
AsÃ, desde Ebro Puleva se apunta, por un lado, al elevado precio de los cereales y por otro a la publicación de las medidas de acompañamiento a la Ley que regula la obligatoriedad de uso de los biocarburantes y de que éstas asignen al bioetanol un porcentaje suficientemente alto para que la producción pueda ser comercializada en España en mezcla con las gasolinas convencionales.
Sin embargo y a pesar de la paralización, la empresa conserva los puestos de trabajo fijos -un centenar– que ahora se emplean tanto en labores de mantenimiento como de formación, asà como en el análisis de materias primas complementarias para el proceso de fabricación.
Negativa de los agricultores
Lo cierto es que los agricultores no están interesados en contratar el cereal con la empresa para destinarlo a la producción de biocombustibles, ya que, según aseguraron, el precio que se paga es menor que si se vende en el mercado convencional para los usos tradicionales, ya que se mantiene una escalada de precios que está llevando a cotas históricas, precisamente por la escasez de cereal para la alimentación, en los mercados internacionales
A pesar de la situación, Ebro Puleva califica de «coyuntural» el momento actual motivado principalmente «por el retraso en el desarrollo de las medidas de obligatoriedad», sin las cuales los refinadores de petróleo «no desarrollarán un mercado nacional para este producto».
En este sentido, estima que si se desarrolla la legislación y los porcentajes que prevé la Ley de obligatoriedad, la fábrica tendrá «un espacio claro en el futuro mercado de los biocarburantes». De no ser asÃ, «no se estará interpretando correctamente la voluntad del Parlamento y el futuro de la fábrica será más complicado».
Por último, la empresa reitera su defensa de las energÃas renovables y «la necesidad de apostar por un futuro con menos emisiones», de lo cual se desprende que la planta de Babilafuente «es necesaria lograr esas metas por lo que confiamos en su futuro».


