Denuncia que desde Europa no se han hecho los estudios necesarios para verificar la real contribución de los biocarburantes al medio ambiente, “lanzándose a la piscina” sin ni siquiera tener una producción propia y suficiente de cereal y oleaginosas.
El gerente de la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (ASOPROVAC), Javier López, ha apuntado en AGROCOPE que, a pesar de que la utilización de cereales y oleaginosas para biocarburantes es escasa, la Comisión Europea “ha adquirido un compromiso de incrementar la demanda” -el objetivo de la CE es que para 2010 el 5,75 por ciento de los carburantes sean biocombustible y en 2020 el 10 por ciento-, lo que resulta según López, “un verdadero problema”.
Por eso, cree que serÃa bueno que la Unión Europea “se pare y reflexione”, para analizar el impacto real de los biocarburantes en el medio ambiente, porque, explica, “aún no lo ha hecho y no ha analizado sus beneficios e inconvenientes”. Para López es necesaria una moratoria de cinco años en las medidas a este respecto que se han tomado desde Bruselas.
Esta es una de las conclusiones del “Análisis de la actual estrategia europea en materia de biocarburantes: Otras verdades incómodas” realizado por Carlos Tio, catedrático de economÃa Agraria de la Universidad Politécnica de Madrid, promovido y financiado por ASOPROVAC y presentado ayer en Madrid.
Respecto a la situación de la ganaderÃa española, López asegura que el 30 por ciento de las explotaciones de vacuno de carne están abocadas a desaparecer “inevitablemente”, debido a la crÃtica situación que atraviesa todo el sector ganadero, lo que conllevará la subida de los precios en los mercados.
Para el gerente de ASOPROVAC la única forma de solucionar este futuro “será o bien importando carne de terceros paÃses o bien pagando más “porque las explotaciones ya habrán desaparecido”.
Además, a este problema hay que añadirle la llegada de los biocarburantes de segunda generación -los que se nutren de la degradación de celulosa-, por lo que la industria dejará de demandar cereales y este sector “verá el final de la bonanza de precios” que atraviesa. Cuando llegue ese momento, indica López, “puede ser ya demasiado tarde, porque los cerealistas ya habrán perdido a su mejor cliente”.
