Zimbabwe puso en marcha una planta de biodiesel dentro de un plan de sus autoridades para reducir la dependencia de las importaciones petrolíferas.
La fábrica procesará diversos productos agrícolas, entre ellos, algodón y soja.
Esta nación africana sufre desde hace mucho tiempo penurias por los vaivenes del mercado del petróleo y la carencia de divisas para adquirirlo en la cantidad suficiente para su economía.
La producción de la planta no cubrirá todas las necesidades actuales de combustible, pero su entrada en función, apuntaron autoridades locales, marca el principio del fin de las importaciones.
Los actuales precios del crudo en el mercado internacional han agravado la situación interna de Zimbabwe, al punto de que se estima en casi ocho mil por ciento la inflación.
A la no existencia de petróleo en el subsuelo, contra este Estado mediterráneo africano hay un bloqueo comercial, político y financiero encabezado por el Reino Unido y secundado por todo Occidente.
