ArtÃculo del director fundador de la Comisión Interamericana de Etanol.
Repasando la reciente historia del desarrollo mundial, vemos qué poco aprendimos de las crisis del petróleo. Aunque pagar la costosa factura petrolera se volvió un verdadero dolor de cabeza, nos resignamos a pagarla, con muy pocas excepciones. Y una de ellas fue Brasil, que sà comprendió el mensaje hace 30 años y emprendió una juiciosa diversificación, que hoy la coloca como potencia mundial de los biocombustibles.
Posiblemente pocos paÃses de nuestro hemisferio tienen una matriz energética tan balanceada, llegando a ser recientemente no solamente autosuficientes en materia petrolera, sino exportadores crecientes de energÃa.
El problema de déficit de energÃa en EE.UU., que el Presidente Bush calificó como una peligrosa adicción a la gasolina, ha puesto obligadamente a trabajar a esta nación, en muchos frentes. Y no es para más. Cuando se depende de un 60 % de las importaciones de crudo -nada menos que comprar 12 millones de barriles diarios- para atender el consumo interno, son muchas y urgentes las acciones que hay que desplegar para atender el problema.
De una parte, esta la tarea de la diversificación acelerada de combustibles, se ha concentrado en la producción de etanol de maÃz, en volúmenes enormes. De un poco más de 1.000 millones de galones de etanol en el 2001 pasaremos este año a más de 5.000 millones de galones. Para ello se ha tenido que dedicar alrededor del 20 % de la producción de maÃz, que por fortuna sigue creciendo estimulada por los altos precios, esperando que en el 2007 supere las 300 millones de toneladas.
Tal hecho ha implicado que para este año estemos teniendo siembras récords, las más altas de los últimos 60 años, estimadas en aproximadamente 38 millones de hectáreas.
Pero para poner la agricultura al servicio de la energÃa, el Estado ha debido desembolsar importantes subsidios e incentivos tributarios, que algunos expertos calculan que pueden superar los 5 mil millones de dólares por año.
De otro lado enfrentamos otro debate, de igual o mayor intensidad que el anterior. Se trata del tema ambiental y la exigencia de disponer de una industria automotriz más eficiente, en términos de consumo de combustibles y en términos ambientales. Los logros y avances en del desarrollo de polÃticas y programas de producción del etanol y el biodiésel, en los distintos paÃses nos colocan en el camino indicado. Colombia con su reciente desarrollo de etanol con base en aña de azúcar, de diesel con aceite de palma y su próximo despegue de plantas de etanol con remolacha azucarera, augura un importante futuro. Igualmente se ve el impulso de Nicaragua con sus primeras exportaciones de etanol a Europa, lo mismo que los nacientes proyectos en México, Cuba, Guatemala, Costa Rica, Ecuador y Argentina, para citar solo algunos ejemplos, de las perspectivas que se están trazando en las diferentes regiones, tanto para su propio consumo como para su colocación en los mercados internacionales. Es necesario, por lo tanto, identificar los posibles excedentes de materias primas y productos refinados, con miras a sacar la máxima rentabilidad para los productores del campo.
Las oportunidades para la configuración de un mercado de biocombustibles está a la vista. Piensen que, aunque hemos hablado de miles de millones de galones, si se destinara toda la actual producción de etanol de los Estados Unidos, no alcanzarÃa a suplir las necesidades diarias de energÃa del Estado de la Florida. Nuestro estado de residencia consume hoy el equivalente de 500 mil barriles de crudo, para atender el ciento por ciento de sus necesidades en transporte y el 70 por ciento de generación de electricidad.
En Estados Unidos existen 170 mil estaciones de servicio. Pero menos de 2 mil están aptas para vender etanol. En la Florida no hay más de una docena y están ubicadas a 8 horas al norte de Miami, en la capital del estado, Tallahassee. En este sentido, hay varias iniciativas a nivel nacional y federal para otorgar subsidios de hasta 50 mil dólares, por cada surtidor de etanol que se monte en las gasolineras, proyecto que ya se ha iniciado en California.
La Comisión Interamericana de Etanol, que en buena hora pusieron en marcha el exgobernador Bush, el ex ministro de Agricultura de Brasil, Roberto RodrÃguez y el Presidente del BID, Luis Alberto Moreno, tiene precisamente entre sus tareas, la de servir de enlace para contribuir a la formalizar, las muchas de las múltiples iniciativas que se están moviendo a lo largo del continente en nuestro campo de los biocombustibles. PermÃtanme recordarles que nuestro asociado, el BID ha dispuesto recientemente un cupo de 5 millones de dólares para financiar nuevos desarrollos tecnológicos vinculados al campo de los biocombustibles.
Esta es una herramienta clave para los innovadores del agro y la energÃa. Los invito a que nos integremos para hacer una fuerza común continental a favor de las energÃas limpias y a favor del campo, que ha pagado por años las consecuencias de quienes han creÃdo que el beneficio del progreso sólo es un privilegio para quienes vivimos amontonados en las ciudades.
La agro-energÃa nos está dando la oportunidad de demostrar que el libre comercio es posible en nuestro hemisferio.
Nota de la Redacción: El autor es director fundador de la Comisión Interamericana de Etanol.


