El activo mercado brasileño del biodiesel continua atrayendo inversores europeos. Después de la llegada de grupos de España, Portugal, Francia, Holanda y Bélgica, son las empresas Biodiesel Internacional (BDI), austríaca, y Entabán Ecoenergéticas, española, las empresas que desembarcan en Brasil para estudiar la instalación de plantas de producción en el Sudeste y en Bahía, asociadas a grupos locales.
BDI es la primera empresa extranjera especializada en equipamientos para plantas de biodiesel que llega al país, atraída por el potencial del mercado. Según datos del Gobierno federal, existen más de 24 proyectos de nuevas plantas anunciados, que todavía no están en fase de construcción. La única extranjera que ya actúa en ese segmento es la también austriaca Andritz Separation.
Uno de los primeros proyectos de BDI será la construcción de una planta en Río de Janeiro, con una capacidad mínima de 100 millones de litros por año, que utilizará como materia prima el aceite residual de cocinas industriales. La inversión será llevada a cabo por la española Entabán, siempre en asociación con empresas locales. Juan José López, consejero delegado de Entabán, dice que entre los posibles socios que la empresa busca está Petrobrás. “En Europa, Argentina, Uruguay y Ecuador trabajamos siempre asociados a las petroleras, porque facilita la entrega del diesel y reduce los costes”, afirmó. En Argentina, por ejemplo, Entabán construyó una unidad productora de 60 millones de litros al año con Repsol.
Según López, el valor a ser invertido en Brasil todavía no está definido, pero conforme fuentes del sector, el coste medio para la instalación de una planta en Brasil es de unos 20 millones de reales brasileños (7,3 millones de euros). En Europa, dice López, ese coste llega a los 30 millones de dólares (22 millones de euros).

