El auge de los biocarburantes, podrÃa tener una incidencia negativa en los más desfavorecidos, al aumentar los precios de los alimentos básicos, según algunas organizaciones humanitarias; que ven como los elevados precios de cereales aumenta el coste de la ayuda alimentaria y de las importaciones que deben realizar los paÃses más pobres, que normalmente son deficitarios.
También Asoprovac denuncia que el actual fomento de biocarburantes pone en peligro la producción ganadera.
Igual se puede sacar alguna conclusión en el seminario que analiza ventajas y trabas de los biocombustibles.
Este hecho hace aun más patente la necesidad de dirigir las ayudas a fomentar la producción agraria de esos paÃses y es un nuevo factor dentro de la polémica sobre si las ayudas alimentarias o las exportaciones subsidiadas contribuyen o no al desarrollo económico de los paÃses más pobres o si son un freno para el autoabastecimiento con la producción local.


Veamos: Si aumenta el precio de compra de cereales o de oleaginosas, habrá más demanda. Se pondrán en cultivo más tierras, con lo que necesitarán más mano de obra.
Esa mano de obra pasarÃa de las colas de la beneficencia a poder comprarse sus alimentos. Dándoles trabajo y un medio de subsistencia les ayudamos más que enviando ayudas a fondo perdido. “Si me das un pez, no tendré hambre un dÃa. Si me enseñas a pescar, no tendré hambre más”
De modo que, porque suben los precios de los cereales se dificultan las importaciones de los que son deficitarios… ¿Es que se quiere mantenerlos indefinidamente en la indigencia? ¿No les van a enseñar a cultivar cerales?