El pasado 14 de diciembre, la Eurocámara aprobó que, en 2020, el 25% de la energía primaria que se consuma en la Unión Europea (UE) tenga origen renovable. Así mismo, los europarlamentarios acordaron el establecimiento de objetivos sectoriales y diferenciados para la producción de electricidad, la producción de calor y frío, y la producción de biocarburantes, todos ellos obligatorios.
Este anuncio se realiza en un momento en que la Comisión Europea prepara un documento denominado Hoja de Ruta de las Renovables o Plan de Acción de las Renovables, que debe regir el crecimiento de las energías limpias después de 2010, fecha en la que éstas tendrían que cubrir el 12% del consumo energético de la UE. Ya se asume que este objetivo no se va a conseguir y se quiere mejorar la tendencia, hasta ahora claramente insuficiente.
La nueva política comunitaria responde al carácter estratégico de las renovables, que, sobre todo por su carácter autóctono, son una alternativa real a los combustibles fósiles que la UE importa mayoritariamente.
Más de 1.200 millones para I+D
Al día siguiente del pronunciamiento del Parlamento Europeo, el Consejo Europeo aprobó destinar más del 50% del presupuesto comunitario de Investigación y Desarrollo (I+D) de las fuentes de energía no nucleares a la mejora de las renovables y la eficiencia energética.
La dotación presupuestaria, incluida en el Séptimo Programa Macro (PM7), es de al menos 1.175 millones de euros, lo que supone un incremento del 40% respecto a los fondos que el Sexto Programa Macro destinaba a las energías limpias e inagotables. La energía nuclear, por su parte, obtiene los fondos comunitarios de I+D del presupuesto de Euratom, independiente de los programas macro.
La medida, aprobada tras intensas negociaciones entre el Parlamento Europeo –que acordó en junio destinar los dos tercios del presupuesto del PM7 a renovables y eficiencia–, la Comisión y el Consejo, es un vuelco en la política energética europea de I+D, hasta ahora centrada en las fuentes de energía fósiles.
Tratado Europeo de las Energías Renovables
Por otro lado, ante la citada mala evolución de las renovables, y la necesidad de mejorar su situación, tanto por la dependencia energética comunitaria –ya supera el 50% y crecerá hasta el 70% en los próximos 20 años– como por los imperativos climáticos, un grupo de europarlamentarios han tomado la iniciativa de reclamar un Tratado Europeo de las Energías Renovables (Eurenew).
Este Tratado estaría en la línea de Euratom (Tratado de la Comunidad Europea de la Energía Atómica), o la Ceca (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) y debería incluir objetivos concretos de cooperación efectiva, así como herramientas de financiación para conseguirlos.
Los europarlamentarios que impulsan el Tratado están solicitando el apoyo de la ciudadanía europea mediante una recogida de firmas en la siguiente página web: www.eurenew.eu.
“Europa se está moviendo de verdad”
José Mª González Vélez, presidente de APPA, valora muy positivamente estas iniciativas: “Por fin Europa, empujada por la realidad, se está moviendo de verdad a favor de las renovables y estamos pasando de las palabras y los discursos a los hechos y las acciones. Ojalá en España se tome buena nota y el nuevo marco regulatorio, que verá la luz previsiblemente en enero, no incluya las deficiencias que hemos señalado desde APPA”.
“De todas estas buenas noticias –sigue González Vélez– valoro especialmente la idea del Tratado Europeo de Renovables; se ha discutido ampliamente en Eufores [el European Forum of Renewable Energy Sources, el más importante Think-Tank europeo sobre renovables] y cuenta con el respaldo de APPA y de otras asociaciones del continente. Si el carbón y la nuclear fueron dignas de tener un tratado específico, ¿por qué no lo van a ser las renovables, que son las energías actuales con más proyección de futuro?”.
