La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha puesto en marcha la SecretarÃa de la Asociación Mundial de la BioenergÃa (GBEP, por sus siglas en inglés), con sede en Roma, bajo el patrocinio del Ministerio italiano de Medio Ambiente.
La SecretarÃa pretende constituirse en un foro mundial que promueva la bioenergÃa y fomente la producción, la comercialización y el uso de combustibles ‘verdes’, con especial hincapié en los paÃses en vÃas de desarrollo.
También facilitará la orientación estratégica para la formulación de polÃticas e identificará las formas de promover las inversiones y eliminar barreras al desarrollo y la realización de proyectos conjuntos.
El director general adjunto de la FAO para el Desarrollo Sostenible, Alexander Müller, señaló que ‘la Asociación Mundial de la BioenergÃa ayudará a reducir la actual dependencia del petróleo’. ‘Durante las próximas décadas veremos cómo la bioenergÃa cubre una parte cada vez más importante de las necesidades energéticas del planeta, y tenemos que asegurarnos de que lo hace de forma sostenible’, aseguró.
Durante los próximos dos años, Italia y México ocuparán respectivamente la presidencia y la vicepresidencia del Comité Directivo de la GBEP. Entre los actuales socios de la Asociación Mundial de la BioenergÃa (GBEP) se encuentran los ocho paÃses del G-8 –Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos–, China, México, la Agencia Internacional de la EnergÃa (AIE), la Fundación de la ONU, la Asociación Europea de la Industria de la Biomasa (EUBIA) y la FAO.
La FAO concibe los biocombustibles como una herramienta para reducir la pobreza ya que supone una energÃa limpia y barata. Por ejemplo, los residuos de cosechas, paja o maleza son una fuente de biomasa que puede convertirse en combustible utilizando la tecnologÃa apropiada mientras que cultivos como la caña de azúcar, el maÃz y la soja se están usando para obtener etanol y biodiesel.