En los últimos dos años he realizado un preocupante descubrimiento. Como la mayoría de los estudiosos del medioambiente, he estado tan ciego ante las limitaciones de nuestras fuentes de energía como otros lo han estado respecto del cambio climático. Ahora me doy cuenta de que he invertido mi tiempo en un cierto tipo de fantasía que poco tiene que ver con la realidad.
En el año 2003, el biólogo Jeffrey Dukes calculó que los combustibles fósiles que quemamos en un solo año fueron producidos a partir de materia orgánica que contiene 44 x 1081 gramos de carbón, lo cual equivale a decir que contienen unas 400 veces la energía primaria que corresponde a la productividad neta de la biomasa del planeta. O por decirlo en lenguaje coloquial, cada año quemamos el equivalente a la producción energética primaría de 4 siglos de productividad animal y vegetal de nuestro planeta.
